Conocimiento Denegado

La informática y la telefonía celular son dos fenomenos muy cotidianos y de reciente data en la historia tecnológica de la humanidad, recién llegados hace menos de 30 años a una civilización después de 5.000 y más años de descubrimientos.

Si comparamos el mundo tecnológico con un bosque, podemos afirmar que a casi todos los habitantes del mundo les es permitido ver sólo los árboles que les rodean. Poco tiempo y poca información han tenido quienes quieren estudiar cómo funcionan los dispositivos electrónicos actuales y los programas informáticos que corren en ellos, para comprender algunas de sus poco obvias funciones que tienen sus diseños, en los cuales se toma casi siempre la previsión de dejar la mayor cantidad posible de secretos, generando así cada día más y mas “conocimiento denegado”.

Casi cualquier producto electrónico fabricado en los últimos 20 años posee partes y piezas de hardware y de software de los cuales nos está prohibido saber cómo funcionan. A veces incluso es desconocido esto en las fábricas que ensamblan las computadoras y teléfonos que usan estas misteriosos componentes, así como tampoco es manejado ese conocimiento en las universidades que intentan graduar profesionales serios, conocedores de estas áreas. Eso es conocimiento denegado.

En lo individual, esta condición compromete definitivamente la privacidad. Nuestros teléfonos celulares pueden escuchar a varios metros de distancia cualquier conversación, entender y convertir las palabras pronunciadas en texto, almacenar todos los mensajes enviados y recibidos, revelar la posición geográfica con tiempos y patrones de permanencia y enviar eso y mucho más a través de su red de conexiones simulando incluso un estado de “apagado” al supuesto dueño del dispositivo quien cree poder controlarlo y configurarlo a su gusto.

El tema es tan agobiante que hay aplicaciones que ofrecen, con el fin de ubicar un dispositivo perdido, realizar remotamente el encendido del mismo para poder recibir su localización geográfica y por tanto poder encontrarlo. Si el dispositivo se puede “encender” remotamente es porque está a la escucha, esperando la orden. Un dispositivo que está apagado no puede escuchar ninguna orden pues está apagado. Si se puede encender remotamente a través de un Software que usa la red de datos a través de Internet, lo único que quiere decir es que nunca estuvo apagado, aunque así lo pudiera jurar su propietario quien además cree que no es posible que su celular apagado lo esté escuchando y enviando sus conversaciones quién sabe dónde.

En lo colectivo, el Conocimiento Denegado atrofia el acervo científico de cualquier nación, puesto que convierten al estudio y la creación en un campo minado donde a cada paso puede explotar una “patente” que niega, prohíbe y dificulta enormemente avanzar en el dominio y control de cualquier área del saber y el hacer. Asimismo vulnera dramáticamente la soberanía y autodeterminación de cualquier país puesto que es imposible saber si se cumplen las garantías de seguridad de estado al hacer uso de tecnología que oculta muchas de sus funciones. Múltiples ejemplos hay, como el caso de los misiles que Argentina no pudo activar en la guerra de las Malvinas debido a una escondida trampa dentro de los dispositivos adquiridos por esa nación.

Ningún experto puede estudiar cómo funcionan gran parte del hardware y del software que opera en los circuitos y sistemas que usamos actualmente. Estas novedades tecnológicas no pueden investigarse en las universidades de nuestros países: está prohibido por los fabricantes estudiarlas y por tanto es imposible aprender a fabricarlas. Es imposible ser experto en un área del saber en estas condiciones.

¿cómo puede cualquier país desarrollarse en estas condiciones cuando hay tanta debilidad e ignorancia sistemáticamente generada y ciegamente aceptada?